La minería ilegal (tanto de oro como de piedras semipreciosas) se ha convertido en un grave problema en varias áreas protegidas del noreste de Madagascar, entre ellas la Reserva Especial Anjanaharibe-Sud, el Área Natural Makira y el Área Protegida Makirovana-Tsihomanaomby.
En Makira, justo al sur de Anjanaharibe-Sud, una explotación minera con casi 400 mineros ha destruido alrededor de 60 hectáreas del parque, sustituyendo el bosque virgen por minas a cielo abierto y asentamientos humanos. Aunque los mineros fueron expulsados, muchos han regresado y el personal de gestión del parque ha sido amenazado.
Presión sobre los bosques: las empresas mineras invaden el parque de Makira
Justo al norte de Marojejy, una pequeña zona protegida llamada Makirovana-Tsihomanaomby es gestionada por la comunidad local y la Asociación Makirovana. Recientemente, patrullas comunitarias descubrieron minas de oro ilegales dentro de la zona protegida y la policía detuvo a dos mineros. En represalia, un grupo más numeroso de mineros lanzó violentos ataques contra las aldeas de los alrededores, destruyendo 88 casas y 10 viveros de árboles autóctonos y zonas de reforestación.
